casi invisible



2010/10/11

suburban

en un lugar de san francisco [justicia poética]

Pese a los extraños brillos, esta foto no está manipulada. La tomamos en San Francisco, desde el autobús en el cruce de las calles Bush y Presidio. Todo un ejemplo de justicia poética.


tangerine dreams





2010/10/06

Dziga Vertov y el cine-ojo

Antes de la conferencia del otro día, estuvimos charlando con Agustín Fernández Mallo sobre literatura y arquitectura. Comentaba, con gran acierto, que a él, como profano en la materia, le atraía sobre todo la manera en que la arquitectura a partir del renacimiento se había convertido en un aglutinador de las artes, comprendiéndose como lo que en la modernidad se entendería como la obra de arte total. Comentaba Agustín que a él le parecía que esa función aglutinadora ahora la representaba el cine, que ha sustituído en la posmodernidad a la arquitectura en lo que a condensar disciplinas se refiere. Pensando esa noche en ello me he acordado de Dziga Vertov, ese montador-director, o como diría él, kinok-documentalista. Las vanguardias rusas dieron grandes personajes creativos, pero tal vez Vertov es uno de los menos mencionados. La intelectualidad de la rivé gauche del mayo del 68 parisino, con Jean Luc Godard a la cabeza sí se acordó de él, formando el colectivo VERTOV, y Chris Marker también, tomando el nombre de otro gran cineasta ruso, compañero de Vertov, y por el que formó el colectivo MEDVEDKINE. Sin embargo todo eso se ha perdido en el tiempo. El último intento que yo conozco de divulgar los escritos del movimiento del CINE-OJO, que así se llamaba, fue un libro publicado en 1973 por la Editorial Fundamentos, titulado El Cine Ojo. Dziga Vertov. En él se recopilan todos sus escritos y manifiestos, que dejan muy claro que las vanguardias lo inventaron y desarrollaron casi todo en el mundo del arte.
Dejo también un link a un trabajillo que hice sobre la relación entre Vertov y Chris Marker, esa rareza del cine francés que hizo, en palabras de mi amigo Cesar Esteban, el corto que más recomiendan los modernos del cine, La Jetée, que más tarde Terry Gilliam convertiría en la fantástica Doce Monos.

Realidad y ficción del No-Lugar. Ménage à Trois con Agustín Fernandez Mallo



Ayer se celebró en el Matadero de Madrid el primer encuentro del ciclo Ménage à trois en el que al menos un arquitecto comparte espacio y charla con otras dos personas que sólo tienen en común, necesariamente, el interés por los temas que los demás tratan.
Los convocados a esta primera cita fueron Agustín Fernández Mallo, escritor y poeta, Beatriz Ramo, arquitecta, y Guzmán de Yarza Blache, arquitecto. El tema elegido por cada uno era un proyecto recientemente realizado, y aunque los tres lo enfocaron desde disciplinas distintas (el propio proyecto arquitectónico, un proyecto de imagen y un proyecto literario) los tres versaron sobre lo mismo. A su entender, sobre el no-lugar. A mi entender se habló de algo mucho más palpable: el extrañamiento.
No voy a explicar cada una de las presentaciones, porque me quedaría en lo concreto. Realmente lo más interesante vino con el coloquio, escaso pero intenso, y en el que se pudo ver cómo en algunos casos el genio de la razón produce monstruos. En torno a los aeropuertos o del movimiento estático de una noria, leit motiv de las exposiciones de los arquitectos, salió a relucir el concepto de no-lugar y su aproximación al paraíso, en palabras de los conferenciantes. Un paraíso en el que nos libramos de los bienes (nuestro equipaje) y todos somos iguales una vez pasadas las fronteras. Un paraíso para comprar (todos lo mismo) un paraíso en el que todos compartimos una cultura (la del consumo, aparentemente) pese a unas diferencias que son mínimas (los pobres o los ancianos no suelen entrar en estos no-lugares, no están hechos para ellos), un paraíso en el que somos vigilados y duramente castigados cuando nos saltamos las reglas. Por todo ello, a pesar de ello, lo más cercano al paraíso que tenemos en la tierra: un lugar blanco, aséptico, vallado, en el que todos somos casi-iguales.
No tardaron en surgir voces entre el público (muy inteligentes, por cierto), que cuestionaron no todo lo que se refería a las características de los aeropuertos, sino a la noción de paraíso y su intento de extrapolación a la sociedad: en la actualidad la cultura del aeropuerto o del centro comercial se está tratando de llevar a las calles pero, ¿eso es lo que socialmente debemos demandar? ¿Qué pasa cuando no eres consumidor, o cuando eres anciano, o cuando no puedes pasar las fronteras impuestas para entrar en un lugar que debería ser accesible a todos, más allá de cualquier condición?.
La contradicción queda en una discusión de salón: hablamos en términos metafóricos. Pero entonces, ¿qué es eso del no-lugar, aplicado a la sociedad actual?. ¿Dónde está ese lugar de igualdad de todos los usuarios cuándo los usuarios son clasificados para su uso entre los aptos y los no aptos (aduanas, pasos de fronteras…)?. A mi entender, de lo que ayer se hablaba sin saberlo no era del no-lugar, sino del lugar extrañado. Nos atrae el aeropuerto, o las norias o las ciudades cuando en ellas se produce un cambio sustancial de manera brusca, no por su conversión en un no-lugar, sino por el extrañamiento que nos produce. Se citó “La Ciudad de los Muertos”, el capítulo de Las Ciudades Invisibles de Calvino, para hablar de la ciudad invertida, excavada más que construida, pero es más interesante hablar de ese cuento de Cortázar en el que una autopista, antigua metáfora moderna de la evolución y el movimiento, se convierte por un atasco de semanas en un lugar invertido en su forma de uso, cambiado a ámbito estático. La noria y los aeropuertos, en realidad como antesala de los aviones, son lugares de viaje en los que no nos movemos, ámbitos de movimiento estático (la noria) o de estatismo dinámico (el avión), lugares que, como nos pasa cuando cortan una vía rápida de paso vehicular para un uso circunstancial peatonal, se nos antojan como experiencias extraordinarias, extrañas e intensas. Físicamente, no existe en la sociedad un no-lugar, pero sí vivimos situaciones de extrañamiento del entorno. Y en Madrid, casi a diario.

2010/10/05

Igancio Abel y las Formas de Movimiento

Estoy leyendo La noche de los tiempos, el úlimo libro publicado por Antonio Muñoz Molina. Decidí leerlo porque hay escritores, o directores de cine o fotógrafos a los que hay que leer, ver sus películas o sus fotografías siempre, indiscriminadamente. No sin crítica, al contrario, criticando para absorber todo aquello que nos pueden ofrecer. En cualquier caso mi acercamiento a este libro tuvo un doble interés: el propio autor, como digo, y el hecho de que el protagonista sea el arquitecto director de las obras de la Ciudad Universitaria, un tal Ignacio Abel en la ficción de Muñoz Molina.
Leo así, en un pasaje del libro, que este arquitecto viaja con su amante en su vehículo, enciende la radio y siente la felicidad maquinista de vivir en un tiempo en el que la belleza de un automóvil es elevada a poesía por sus coetáneos y por él mismo. "Tenía la suerte de haberse hecho adulto en una época de máquinas extraordinarias, más hermosas que las estatuas de la Antigüedad, más increíbles que los prodigios de los cuentos...". Y es en este momento en el que recuerdo un librito que compré hace algunos años, como estudiante, que tenía el extraño y sugestivo título de "ACTAR. Discriminación entre las Formas de QUIETUD y las Formas de MOVIMIENTO en la CONSTRUCCIÓN", y que escribió el arquitecto catalán Nicolau María Rubió i Tudurí en 1931, a los cuarenta años de edad. Se publicó primero en francés, a cuenta del propio autor y posteriormente, ese mismo 1931, se editó en catalán en el número 75 de la Revista de Catalunya. El libro es una contestación, desde el punto de vista de un arquitecto moderno pero con raíces en la arquitectura local, a los manifiestos de la época que, sobre todo Le Corbusier, estaba publicando y comenzaban a asumirse casi como catecismos, creando un manierismo maquinista que estaba alejando al movimiento moderno de sus pretensiones de una arquitectura despojada de formas aleatorias y al mero servicio de la función.

El libro tiene el doble encanto de estar publicado (el mío es una edición barata pero muy cuidada del Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Murcia de 1984) a la manera de los manifiestos de las vanguardias, en sus formas y en su fondo, con una prosa incisiva, agresiva, que contesta desde el racionalismo local arquitectónico y pone en tela de juicio el, a mi parecer, arrogante carácter de los escritos de Le Corbusier. En descargo del gran arquitecto suizo (que no francés, pese a su chauvinismo) hay que decir que escribió de este librito que, además de los suyos, era el único que leía sobre arquitectura. Y eso, viniendo de quien venía, es ya decir mucho.
Está claro que los modernos sabían aprender de las críticas, siempre que las críticas fueran inteligentes. Y eso, aparentemente, es algo que también se perdió con el tiempo, como la modernidad.


ACTAR. Discriminación entre las Formas de QUIETUD y las Formas de MOVIMIENTO en la CONSTRUCCIÓN
Nicolau María Rubió i Tudurí
Comisión de Cultura del Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Murcia / Galería-Librería Yerba / Consejería de Cultura y Educación de la Comunidad Autónoma, Murcia 1984
ISBN 84-500-9684-7

2010/10/04

oscuras luces gaditanas



my road to freedom

el patio de las 7 esquinas

2010/10/01

aniversario mortal

2010/09/30

project35mm, mi página web


www.project35mm.org


brilliant corners



2010/09/29

huelga general

Por la dignidad en el trabajo, por un modelo social más justo, YO HOY NO TRABAJO.

¡¡¡RESISTENCIA OBRERA!!!

2010/09/28

africa a la plancha


Eeva me envía esta foto. Si yo me comí españa, ella no es menos y se atreve con África. Eso sí, se la hizo a la plancha.

2010/09/27

animaladas





2010/09/14

me voy al sur



Por fin me llegan mis vacaciones: este viernes me voy al sur. La felicidad que siento ante el viaje es directamente proporcional a la añoranza que respiraré al volver: curioso que en la misma situación (en madrid, con prisas, trabajo rutinario, los males de una ciudad disfrutable solo para los ociosos o los prejubilados) los sentimientos sean tan encontrados. Una vez lo expresé con palabras:



Estoy aquí, ahora,
pero solo siento gritos de brisa,
música salada de algas marinas,
pinares y caños, sol y humedad.

Estoy aquí, ahora,
pero entre el gentío voy sólo,
paseando entre pitas,
arrimado a tapias blancas
recostadas contra gatos perezosos
que dormitan en sus regazos.

Estoy aquí, ahora,
pero no es noche y descampado
lo que veo a través de la ventana
sino rejas y tiestos de azahar y geranios,
callejón y quejío de arrumbados viejos.

Estoy aquí, ahora,
indigna hora del dormitar incómodo
en asientos de plástico,
huyendo de la artificiosa realidad,
camuflado en mi sueño
sencillo y pobre
de los reyes.


El caso es que ahora mi sentimiento es de alegría: por fin llegan mis vacaciones y me voy a mi paraíso particular de hombre pobre. Por suerte en España todavía quedan sitios como..., bueno como ése al que yo voy.

lo-fi berliner street-art [y o6]







2010/09/12

2010/09/10

2010/08/26

2010/08/21

2010/08/10

2010/08/08

geometrías



2010/08/06

historias de londres

Acabo de terminar un libro titulado "Historias de Londres", del periodista español Enric Gonzalez. Si te gusta viajar, y ese es mi caso, y has estado alguna vez en Londres, te da pena no haber leido antes este librito que no es de viaje, ya que él lo cuenta como habitante de la metópoli británica por excelencia.
Para un español oir hablar sobre los británicos es como cuando te cuentan las costumbres del ornitorrinco blanco de las praderas, si es que existe ese bicho. En primer lugar te produce rechazo (ya sabeis, piratas, trafalgar, la armada (in)vencible, Margaret Thatcher, el Financial Times...) y luego la curiosidad del que está en el zoológico, hasta tal punto que terminas visitando el país para ver si es verdad la mitad de lo que se cuenta. Pero vamos al libro en cuestión: si queréis saber algo del único país del mundo que ha modificado la religión para no rendirle cuentas a alguien que no es de su país, del único lugar cuya reina, la (hoy) segunda mayor fortuna del país, obliga a comprar el vídeo de tu nombramiento como sir en el caso improbable de que llegues a serlo, la única ciudad horadada por, además de los del metro, túneles blindados que comunican los bancos o las oficinas de correos, entonces éste es vuestro libro. Leeréis cosas sobre Jack el Destripador y Sherlock Holmes (o de como su creador, Sir arthur Conan Doyle intentó sin mucho éxito emplear sus dotes literarias al servicio de Scotland Yard, con el consabido fracaso), de las ratas rusas y las anguilas que pueblan las vías del metro (no quiero ni pensarlo), de la extinta profesión de los toshers, únicos conocedores de los vericuetos de las cloacas londinenses o del orígen de todos los clubes de fútbol de Londres y el porqué de algunas de sus camisetas (por cierto, un famoso equipo de Londres, cuyos seguidores son conocidos como los pistoleros -gunners o gooners-, sigue jugando en un campo cuyo gol sur tenía originalmente una diferencia de cota con el norte de 5 metros de altura; vamos, que la pelota iba sola cuesta abajo y no iba ni en brazos cuesta arriba).
Así que, como decía antes, si vas a viajar a Londres alguna vez, llévate el libro estudiado, aunque sólo sea para ir a los pubs que bien conoce (viciosillo cultureta de las pintas y los papers) Enric González. Ah, y no sólo es cierto la mitad de lo que te cuentan sobre los británicos. Es que lo que te cuentan no llega ni a la mitad de lo que pueden llegar a ser.
PD.- Hay algunos textos sobre el metro de Londres, que me han recordado el metro más cutre y mítico al mismo tiempo que he conocido hasta ahora. Os dejo unas fotos para que os ambientéis.





ruido


2010/08/05

cadillac records

La música popular actual, y creo que no me aventuro demasiado al decirlo, proviene en su inmensa mayoría de una misma raiz: la música de los esclavos negros llevados a américa. De los originales cantos de trabajo y de los bailes rituales y sociales basados en la estructura llamada-respuesta tan típica de la música africana (orígen) surgió por evolución el blues.
El blues, entendido genéricamente como un estilo musical, es en realidad una forma musical basada en una estructura patrón de 12 compases que se repiten, incorporando en las improvisaciones las llamadas blue notes (demasiado complejo para los no-músicos como yo explicar en qué consisten). Como la música, al igual que casi todas las disciplinas artísticas y de creación, no se basa en la estanqueidad sino en la permeabilidad, el blues y el jazz han estado siempre entremezclados, ya que primero es la música y luego la clasificación. En cualquier caso, si alguien quiere saber algo más sobre la influencia y el origen del blues, Ted Gioia ha escrito una historia del blues que parece (aún no la he leido, aunque sí que leí su "historia del jazz") muy recomendable.
Como todos somos un poquito perretes, otra opción es la película "Cadillac Records". La historia de este film (previamente desconocido para mí, encontrado por azar y no buscado) es la del sello Chess Records, fundado por el norteamericano de origen polaco Leonard Chess. En este sello es donde gente como Muddy Waters con Little Walter, Howling wolf, Chuck Berry o Etta James (entre otros) grabaron sus primeros, y en algunos casos casi todos sus discos. No sé hasta qué punto se conocerán aquí y ahora estos nombres, pero si te gusta el blues sabrás que junto con Robert Johnson (ya sabéis, el que al llegar a la encrucijada vendió su alma al diablo para poder tocar su guitarra como lo hacía), Big Joe Williams o BB King, estamos hablando de lo que ha sido la base del desarrollo posterior del blues más moderno de los años 60 (John Mayall, The Yardbirds y luego Cream y luego Eric Clapton, Led Zeppelin, o los mismísimos Rolling Stones, que también grabaron en Chess Records, como se ve en la película) y de lo que, cuando un blanquito empezó a emplear los ritmos negros (Elvis Aaron Presley) derivados de la música folclórica de los negros norteamericanos, se llamó Rock-and-Roll. Al final de la peli Willie Dixon hace un comentario muy gráfico de algo que ya muchos tienen claro, incluso entre los practicantes de ese nuevo género de la música negra, el hip-hop: todo está conectado en la música, y casi todo proviene de un mismo orígen. El rap no es una excepción, y mucho más si tenemos en cuenta que se basa en una base rítmica, en la sonoridad vocal y en, volvemos al principio, la llamada-respuesta, el coro y la repetición de un patrón.

En fin, muy recomendable, entretenida, instructiva y con buenas actuaciones: genial Jeffrey Wright haciendo de Waters, Adrien Brodie de Leonard Chess, Mos Def (me encanta este tío) de Chuck Berry y la jamona de Beyoncé Knowles (antes de que le engordasen los tobillos) en el papel de la rubísima Etta James y productora de la cinta.

Por supuesto la música es de coña.